Damon Albarn
Everyday Robots

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Damon Albarn es la clase de artista que uno pensaría que ya lo ha hecho y vivido todo en la industria de la música. Sabe lo que es ser un desconocido, ver nacer a una banda de rock (Blur) de la nada y llevarla a la cima del mundo asumiendo el papel de líder, verla desmoronarse, comenzar de cero un nuevo proyecto (Gorillaz) y llevarlo a tener reconocimiento mundial, hacer el papel de productor para otros artistas e incluso sanar las heridas de su ex banda Blur y resucitarla en sus presentaciones en vivo. Tres proyectos que bien podrían ser la vida de tres exitosas personas pero que de alguna manera terminaron reunidas en la entidad de una misma, Damon Albarn.
Con lo que se mencionó y se excluyó del currículo formidable del inglés, parece estar lejos de su inclusión final. A sus 46 años de edad, Damon presenta su álbum debut como solista, llamado Everyday Robots. El arte gráfico muestra tonalidades grises con la imagen del vocalista abatido, pensativo y aislado, una foto visual interpretable por cualquiera que conozca su música. Desde Blur hasta la actualidad, ese estado anímico ha sido la zona de confort emocional de las composiciones de Damon.
La producción de Everyday Robots es precisamente el sonido moderno que han estado desarrollando juntos Albarn y Rusell en sus proyectos recientes. Se puede describir de definido, limpio, dinámico y equilibrado, todos los elementos de la mezcla resuenan en el oído al mínimo esfuerzo. Es claramente estilizado, detallado y trabajado con mucho diseño en el sonido de cada instrumento, se siente su riqueza, el brillo, la protuberancia de los graves y el toque artístico. La producción se puede calificar de perfeccionista.
Adentrados al tema de las composiciones, aún para los estándares melancólicos de Albarn, la música es demasiado triste. Líricamente no es trágico pero sí sumamente reflexivo. Los ambientes son retraídos, incómodos y alienados, musicalizan las horas bajas del artista, la cara que nadie ve frente a los medios, los momentos en que es humano.
“Lonely Press Play” es el himno de su debut, resume el tono del álbum y es una fantástica canción por cualquier ángulo en que se vea. El sentimiento de Albarn es auténtico, la vulnerabilidad que transmite con su voz sensibilizaría hasta una piedra. Conmueve la flaqueza de su presentación y se admira la originalidad del concepto de la canción, con la que se pueden identificar millones de personas, que en momentos de soledad encuentran compañía al escuchar música.
La parte negativa del material aparece en la variación de la calidad de los temas, por un lado escuchas “Lonely Press Play” “The Selfish Giant” o “Heavy Seas of Love” y por otro “Hollow Ponds”, “Photographs (You Are Taking Now)” o “History of a Cheating Heart”, las que inevitablemente pasan desapercibidas, habitan en un plano distinto. Everyday Robots es un álbum de corta duración, es por ello que cada decepción es una ausencia notable al evitarla.
El cierre del disco es sensacional con la colaboración de Brian Eno en “Heavy Seas of Love”. Ayuda a pasar el trago amargo que se venía gestando a lo largo del disco, gracias a los animosos coros y al despertar de la voz de Damon, a la que se le escucha con ganas de gritar y liberar de una vez lo retenido.
Los álbumes de Damon Albarn con cualquiera de sus bandas nunca han sido perfectos. Siempre contienen algunas piezas descartables que son de alguna manera soportadas por la brillantez de otras. Everyday Robots continúa con la tradición, no será el mejor material del año pero sí es una obra digna de un compositor de su categoría, tiene los chispazos que se esperan de él, los que te cambian la tarde en un instante.