Nothing - Meshuggah
El metal es un género extremista por excelencia y dentro de él Meshuggah encontró la voz de su ADN. Guitarras absurdamente distorsionadas, ritmos que desafían la razón humana, técnica depurada y una coordinación providencial, en conjunto un asalto abrumador de todas las sensaciones por las que es conocido el metal, al límite.
Meshuggah tenía años trabajando su estilo pero con Nothing consiguieron la patente. Identificaron el tempo exacto en el cual se digieren mejor sus complejas composiciones (polyrhythms), encontraron melodías memorables dentro de la disonancia, y el brinco en la producción fue clave en su revolución.
La producción consiguió la transgresión adecuada para soltar golpes en cada rasgada de cuerdas o impacto de batería, dieron el volumen que requería la distorsión para aturdir los oídos. Lógicamente, sumando la mejora de sus equipos y en la ecualización, les dio la permanencia a sus guitarras que incluso perdieron en álbumes posteriores.
El riff inicial de “Stengah” es una asignatura a la índole de artista que se está por escuchar. Ese ruido deforme, acentuado, rígido, imponente resume el sentir de la música de Meshuggah en general. La voz pone la violencia pero los instrumentos marcan el territorio, hacen sonar el metal de los 70’s, 80’s y 90’s, plano, simple y suave.
Los fans que respiran Meshuggah saben que, parte del secreto de su adicción proviene de las constantes alteraciones y juegos que experimentan con sus propios ritmos. Un simple cambio de velocidad, aumentar o restar una nota con música tan clínica como ésta altera su percepción y su sentir, más de lo que se creería, y su himno “Rational Gaze” lo constata.
“Straws Pulled at Random” es una canción top de la banda. Es inmediatamente distinguible, su base rítmica tiene un movimiento indescriptible entre fluido e interrumpido. Un aspecto que la hace especial es el zen que despierta en su segunda mitad instrumental, una energía espiritual a base de repetición de una armonía apabullante.
Nothing fue un álbum no solo importante, sino fundamental en la visualización del metal en el futuro.
Meshuggah tenía años trabajando su estilo pero con Nothing consiguieron la patente. Identificaron el tempo exacto en el cual se digieren mejor sus complejas composiciones (polyrhythms), encontraron melodías memorables dentro de la disonancia, y el brinco en la producción fue clave en su revolución.
La producción consiguió la transgresión adecuada para soltar golpes en cada rasgada de cuerdas o impacto de batería, dieron el volumen que requería la distorsión para aturdir los oídos. Lógicamente, sumando la mejora de sus equipos y en la ecualización, les dio la permanencia a sus guitarras que incluso perdieron en álbumes posteriores.
El riff inicial de “Stengah” es una asignatura a la índole de artista que se está por escuchar. Ese ruido deforme, acentuado, rígido, imponente resume el sentir de la música de Meshuggah en general. La voz pone la violencia pero los instrumentos marcan el territorio, hacen sonar el metal de los 70’s, 80’s y 90’s, plano, simple y suave.
Los fans que respiran Meshuggah saben que, parte del secreto de su adicción proviene de las constantes alteraciones y juegos que experimentan con sus propios ritmos. Un simple cambio de velocidad, aumentar o restar una nota con música tan clínica como ésta altera su percepción y su sentir, más de lo que se creería, y su himno “Rational Gaze” lo constata.
“Straws Pulled at Random” es una canción top de la banda. Es inmediatamente distinguible, su base rítmica tiene un movimiento indescriptible entre fluido e interrumpido. Un aspecto que la hace especial es el zen que despierta en su segunda mitad instrumental, una energía espiritual a base de repetición de una armonía apabullante.
Nothing fue un álbum no solo importante, sino fundamental en la visualización del metal en el futuro.