Let It Bleed - The Rolling Stones
Let It Bleed es un álbum que no demanda demasiado estudio para percibir la importancia de su existencia, está compuesto de piezas que se sienten memorables desde la primera instancia que son captadas por nuestros oídos. The Rolling Stones comenzarían a fusionar sus profundas influencias blues con el sonido rock que definió su carrera. Let It Bleed es la documentación de ese proceso a lo largo de nueve canciones que muestran a los integrantes excepcionalmente creativos. Todas las notas que conforman este material están llenas de estilo y naturalidad, es posible imaginarse a los músicos sentados con sus instrumentos descubriendo las curiosidades de su subconsciente en plena sesión de grabación, con la cinta girando.
“Gimme Shelter” es la razón por la que una persona pone un disco de The Rolling Stones en un reproductor. Se sabe que es épica desde los primeros destellos de la guitarra de Keith Richards, es un gozo definitivo escuchar este tema, cómo vive la tensión, el riesgo y la desesperación de una manera que parece tan absurdamente simple. El dúo vocal entre Mick Jagger y Merry Clayton es fantástico, escuchar a Jagger sucumbir al deseo mientras Clayton pierde el control de su garganta, cómo interpretan la canción con cierto contraste que explaya la empatía de sus personalidades.
Keith Richards define gran parte del ‘sabor’ de las composiciones por su habilidad de no sobre pensar las notas, por la libertad de aparecer cuando tiene algo que decir y de poner su corazón sin consideraciones. “You Got The Silver” es la primera vez que se le escuchó llevando el liderazgo en las vocales, y como se esperaría de él, lo hace en un tema puramente blues, género al que debe su pasión por la música. Todo es impecable, el trabajo instrumental y su voz, es una canción en la que con su alma, Richards rinde tributo a sus ídolos y a lo que le amarga el pasar de los días.
“You can’t always get what you want, but if you try sometime you find, you get what you need” una frase memorable hecha lírica es con lo que cierra The Rolling Stones el álbum. Es un himno que supera los siete minutos de duración, logra contraponer el sentido de decepción con el de aceptación de una forma que se figura festiva, como una celebración y una motivación a salir adelante, valorando las cosas que uno tiene. Un bello mensaje que supieron explotar para crear un tema que se mantiene en clímax constante, sin la necesidad muchas variaciones.
“Gimme Shelter” es la razón por la que una persona pone un disco de The Rolling Stones en un reproductor. Se sabe que es épica desde los primeros destellos de la guitarra de Keith Richards, es un gozo definitivo escuchar este tema, cómo vive la tensión, el riesgo y la desesperación de una manera que parece tan absurdamente simple. El dúo vocal entre Mick Jagger y Merry Clayton es fantástico, escuchar a Jagger sucumbir al deseo mientras Clayton pierde el control de su garganta, cómo interpretan la canción con cierto contraste que explaya la empatía de sus personalidades.
Keith Richards define gran parte del ‘sabor’ de las composiciones por su habilidad de no sobre pensar las notas, por la libertad de aparecer cuando tiene algo que decir y de poner su corazón sin consideraciones. “You Got The Silver” es la primera vez que se le escuchó llevando el liderazgo en las vocales, y como se esperaría de él, lo hace en un tema puramente blues, género al que debe su pasión por la música. Todo es impecable, el trabajo instrumental y su voz, es una canción en la que con su alma, Richards rinde tributo a sus ídolos y a lo que le amarga el pasar de los días.
“You can’t always get what you want, but if you try sometime you find, you get what you need” una frase memorable hecha lírica es con lo que cierra The Rolling Stones el álbum. Es un himno que supera los siete minutos de duración, logra contraponer el sentido de decepción con el de aceptación de una forma que se figura festiva, como una celebración y una motivación a salir adelante, valorando las cosas que uno tiene. Un bello mensaje que supieron explotar para crear un tema que se mantiene en clímax constante, sin la necesidad muchas variaciones.