Kanye West es sin duda una de la voces más potentes de nuestros tiempos. Es escuchado por mucha gente y más importante quizás, es admirado por muchos artistas en cualquier ámbito musical como por ejemplo: Lou Reed en la famosa reseña que hizo de Yeezus antes de su lamentable muerte. Sin embargo, la inapelable fuerza de convicción que lo ha llevado a realizar grandiosos álbumes que han impactado en la cultura musical de manera inmediata, también lo ha marcado como una de las figuras más polarizadas por su libre expresión de opinión que, por lo general, contrasta con la manera de pensar conservadora de los públicos masivos.
Los canales ordinarios por los que Kanye suele transmitir sus ideas y pensamientos es por supuesto en la música, pero el año pasado tuvo la particularidad de ser un periodo bastante agitado en su imagen pública. El compositor dedicó una gran parte de su tiempo en profundas entrevistas que alcanzaban hasta la hora de duración para exponer su persona y clarificar malas percepciones que han mostrado los medios de él con el paso de los años. Los temas más recurrentes solían ser su ego, creatividad, frustraciones en su incursión en el mundo de la moda, su música y su relación sentimental con Kim Kardashian.
En este 2014, con ayuda de Michael Andrew Stubbs crea un documental con base en toda esa serie de entrevistas, titulado New Testament, con música del guitarrista de Radiohead, Jonny Greenwood. Este documental sirve para resumir prácticamente en su totalidad la filosofía de una de las figuras más sobresalientes de la cultura popular y ver emerger a Kanye como un artista ya no interesado únicamente en romper paradigmas musicales sino en búsqueda de sobrepasar la línea de su “profesión” y tener éxito en otros ámbitos como el diseño o la arquitectura. West critica las limitaciones que impone la sociedad y trata de servir como inspiración de cualquier persona para demostrarles que es posible cumplir el sueño que cada uno se propone por más obstáculos que tenga enfrente.
El Nuevo Testamento consiste en el empoderamiento de nuestra generación. Kanye pretende cruzar las barreras de la economía, la cultura, las artes, los prejuicios y la mediocridad contagiada voluntariamente por las grandes corporaciones. Uno de sus mayores retos hasta el momento consiste en ganar el soporte de importantes firmas de moda para desarrollar su creatividad en el área del diseño.
En una polémica entrevista con su colega veterano Sway Calloway sobre la industria de la moda, Kanye le inquirió sobre cómo financiar su proyecto de marca: “Tú no tienes respuesta, hombre” - refiriéndose a que no ha encontrado la manera correcta de entrar en el mundo de la moda por la etiqueta social que sufre de ser considerado únicamente como músico.
Kanye menciona en otro fragmento: “no soy diseñador, pero tampoco soy un verdadero rapero; no soy un verdadero músico, no sé tocar el piano, soy un artista, fui a la escuela de arte”. Esa limitación social de cumplir con una sola función (músico) y excluirlo de la posibilidad de realizar cualquier otro proyecto, es la mayor frustración de Kanye, él siente que tiene la capacidad de aportar su ingenio en muchas otras áreas creativas, pero las grandes firmas no lo admiten como un candidato serio.
En afinidad con una filosofía de un vitalismo puro y duro, West afirma: “Todos somos esclavos”, dice que en la sociedad se presume que somos libres pero en realidad “estamos completamente controlados”. Indaga en la importancia de la percepción y las finanzas como método de las grandes corporaciones para limitar las aspiraciones de las personas, y no por que el sea una celebridad vive exento de ello. Él utiliza la analogía de libertad creativa para los artistas para representar la libertad que debería existir en todas las demás áreas de la vida.
Sobre sus críticos, Kanye aseguró no temerles. Si bien es cierto que “las celebridades dependen de la percepción de quien los ve y las finanzas”, el rapero declaró que “entre más estúpido lo hagan ver [los medios, la crítica e incluso la sociedad misma], más energía tendrá”. Y él “sabe como controlar esa energía” y “transformarla en un bien”. Expresa que la gente que atenta contra su libertad de expresión es como atentar contra la de ellos mismos, cada persona debería poder decir lo que piensa y les puede gustar más o menos pero está en su libertad y nadie debería tener miedo a decir lo que piensa.
En resumen, el Nuevo Testamento de Kanye West debería dar mucho de qué hablar. Por un lado, se trata de un verdadero manifiesto para una generación cansada de que se le impongan las condiciones de vida como le plazca a la élite mundial. Por otro lado, el narcisismo de West podría causar en mucha gente la reacción equivocada. Kanye West se exhibe como alguien que no tiene miedo a promulgar verdades, tiene una terrible seguridad en sí mismo que asusta a las personas y se siente respaldado por su talento y un catálogo de obras de calidad incuestionable.
Apela a una generación a la acción y a la empatía, a ser recíprocos con los demás y apoyarnos para lograr fines que beneficien la libertad de todas las personas “No se pueden lograr los objetivos por uno mismo, siempre se depende de los demás”, invita a dejar la influencia de la mercadotecnia, media y grandes corporaciones.
Kanye West es un persona con una mentalidad propia y una personalidad definida. No es el típico artista que busca fama en el mundo del entretenimiento, para él es una herramienta para alcanzar la trascendencia y financiar otros proyectos personales. Es una figura a la que sus palabras pueden ser atribuidas como verdades o como ignorancia, según quien escuche, pero que al final del día ha llegado a ser quien es con sus logros y fracasos, por méritos propios, por creer en sí mismo y por dedicación en su trabajo, y eso es algo de lo que todos podemos aprender un poco.
