Moonface
Julia With Blue Jeans On
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Todo lo que tiene Spencer Krug para este cuarto álbum es su piano y sus memorias, que se desenvuelven en una producción que asemeja a la experiencia un tanto claustrofóbica que se pudiera extraer de tener al músico tocando solo en un cuarto.
Con tan pocos elementos en juego, la seriedad que trasmite en su música parece excesiva, la atención que se centra en su voz y en el piano, no hay distracciones ni ambientaciones, el sonido es tan limpio y nítido como puede ser. La estructura, duración y el desarrollo de las canciones no se acoplan a un molde predefinido, cada una actúa conforme a sus propiedades e intenciones.
Su voz es grave, robusta, reservada, nunca parece desenvolverse del todo al igual que las palabras que salen de ella que dan la apariencia de ocultar más de lo que dicen. El piano es el complemento a su estado anímico que le ofrece compañía en los momentos más bajos, acentúa sus exaltaciones, dramatiza en la incertidumbre o desesperación e incluso dice mucho en su silencio. Ambos empiezan de la mano y terminan de la misma forma son inseparables musical y emotivamente, siguen un mismo patrón.
Los temas suenan grandes y emblemáticos, la elegante presentación en que vienen les da ese aura épico de que será memorable y en su mayoría sí son buenos otros tal vez suenan sobrevalorados por ellos mismos, no muchas melodías tienen la solidez para impregnarse en la mente pero son únicas en su modo.
El estado anímico extraño que impone “Barbarian” es el que dicta el resto Julia With Blue Jeans On, se puede observar la compleja estructura sobre la que está montada y como trabaja progresivamente Krug para contar una historia sonora y lírica. La canción no empieza en el mismo punto en el que termina, y tampoco su mente, ambos están en un viaje que no parece tener destino pero sí una historia.
“Everyone is Noah, Everyone is the Ark” es la canción referencia de este cuarto material. Krug explaya todas las herramientas que tiene como vocalista que no son pocas con la pasión por delante y la intensidad que requiere, canta sobre sus inseguridad y reflexiones de los sacrificios que implica formar parte de esta vida.
En su balada “November 2011” se puede apreciar la cursilería de sus letras que no es empalagosa sino más bien clara, en las que repite “Because baby we both know, we are both crazy / You can stay as long as you would like to stay”.
Moonface presenta música que se sale de los canales normales que uno está acostumbrado a escuchar. Da la alusión de que fue compuesto por Krug en un castillo medieval aislado de cualquier comunicación y sanidad, eso lo hace más especial. Definitivamente vale la pena escucharlo.