Vampire Weekend
Modern Vampires Of The City

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Modern Vampires Of The City es probablemente el álbum más amigable del año, y también uno del que más temáticas se pueden desprender si nos adentramos en la música y las letras de éste. Vampire Weekend ha confeccionado un álbum con sonidos mucho más expansivos y texturas más trabajadas a comparación de sus dos anteriores, los cuales llevaron a esta banda neoyorquina al éxito. Pero en MVOTC también encontramos elementos que ya antes habíamos notado en su música y que ahora reafirman que han construido su propio mundo; esas detalladas inclusiones de distintos géneros como el gospel, pop de los ochentas, rockabilly, el dub; y de referencias intelectuales de culturas de diferentes lugares y tiempos con su meloso indie rock.
Como apertura nos presentan la canción “Obvious Bicycle”, que establece un tono inspirador con un humor cálido derivado de sus pianos y de la gentil voz de Koenig, esta canción parece estar poniendo a flor de piel los latidos del corazón de la banda, y haciendo que desde el inicio nos pongamos cómodos con su indie rock melódico y dulce.
Pero en esta ocasión, Vampire Weekend alcanza cierta madurez que se ve reflejado en el sonido, la ambientación y las letras del disco. En general la música que ofrecen sigue teniendo esas características juveniles y joviales que los ha caracterizado y que hace tan fácil escucharlos y ser gustados por tantas personas. Pero ese crecimiento musical se encuentra intrínseco en este álbum y sólo falta poner un poco de atención para notarlo.
En su primer sencillo “Step”, Ezra Koenig canta en una parte de la canción “Wisdom's a gift, but you'd trade it for youth / Age is an honor, it's still not the truth”. Con una especie de precoz pericia, trata conceptos tan universales y profundos para el ser humano como la añoranza de la juventud, la búsqueda de la verdad y el alcanzar sabiduría con la edad, dentro de una melodía que encierra un inquiero deseo pero que se escucha con una sentimiento tierno.
“Unvelievers” acelera el ritmo con las percusiones y un alegre órgano; y como en “Step”, también se tratan temas con una admirable profundidad humana, aunque esta vez haciendo referencia a la religión: “We know the fire awaits unbelievers / All of the sinners the same / Girl, you and I will die unbelievers / Bound to the tracks of the train”. Pero con una preocupación que suena casi simpática por la amena música que acompaña la canción, Koenig dice “Got a little soul / The world is a cold, cold place to be / Want a little warmth / But who’s going to save a little warmth for me?”, en una canción que alcanza un clímax musical con sonidos orquestales que suenan antiguos y modernos a la vez.
De igual forma el álbum se torna más serio adquiriendo en ocasiones tonos más opacos y monocromáticos, después de que sus dos primeros discos se caracterizaron por ser de colores pasteles, vibrantes y alegres. En “Hudson” establecen una marcha nocturna y vampiresca, con percusiones que suenan militares, sonidos fantasmales de fondo y un reloj haciendo tic-tac ansiosamente como si el tiempo estuviera a punto de terminársele.
A pesar de todo esto, Modern Vampire of the City sigue siendo teniendo esas canciones con la atmósfera del indie rock más alegre, de celebración y armonía. “Diane Young”, es hiperactiva con muchos toques de rockabilly y una voz que nos hace pensar en Elvis Presley, y la inclusión de sonidos electrónicos haciendo un contraste emocionante que se posiciona uno de los mejores puntos del álbum.
Modern Vampire of the City establece un excelente paso en la carrera de Vampire Weekend, tiene una dosis de experimentación pero mantienen su identidad, es un disco al que le puedes sacar jugo tanto musical como líricamente; tiene su lado serio, en el que muestran ese crecimiento profesional y humano, pero siguen manteniendo un espíritu juvenil que hace que su música sea inevitablemente agradable de escuchar.
Canciones recomendadas: “Diana Young”, “Don’t Lie”