Behemoth
The Satanist

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The Satanist aparece después de la dura batalla que enfrentó Nergal contra la leucemia, razón por la que existe una distancia de cinco años respecto a Evangelion. Como es debido, su atención estuvo centrada en los tratamientos de su salud y se temía que no se viera en facultades de tocar la guitarra de nuevo, pero tomando el tiempo necesario y con una positiva recuperación, fue construyendo este reciente material que además se interpreta como un agradecimiento a su base de seguidores por los años de apoyo en esa complicada situación.
El sonido de Behemoth es el de una banda de veteranos con un claro dominio de su estilo. A pesar de ser su álbum número 10, se escuchan flamantes, centrados y apasionados. Las canciones son brutales, atmosféricas, oscuras y progresivas, complejas composiciones armadas con escrutinio e interpretadas con derroche técnico en todos los instrumentos.
No se aprecian preferencias hacia ritmos lentos y rápidos, los temas se sienten más como un flujo sujeto a la evolución, poco a poco muestran su personalidad prestando especial detalle en la ambientación en la que suceden. La producción está particularmente bien trabajada, la rica distorsión de las guitarras dan flexibilidad al diseño del sonido, cuestión que complementada con orquestación y órganos dimensiona las canciones en espacios trascendentes de origen religioso. Esto da un enorme contexto a la avalancha de redobles, riffs y gritos, que no dan margen a tomar alientos de tranquilidad.
Sería correcto decir que “The Satanist” es el tema emblema del material, no solo por compartir el título del disco, sino por agrupar las cualidades de la banda en sus cinco minutos y medio de duración. El tempo en el que se desarrolla es moderado dando su lugar al lucimiento de las notas y a la apreciación de los sonidos, una práctica que sería bienvenida con mayor frecuencia. Esto no es decir que las demás canciones se sienten saturadas o extremistas, pero podrían explotar el talento que poseen en el trato del sonido.
The Satanist es un disco maduro y trabajado, no viene a re inventar la esencia de Behemoth ni del género pero sí a solidificar la propuesta de un grupo que sabe dónde está parado.