Futuro de Steven Wilson y Porcupine Tree
Foto por :Getty Images
Los seguidores de Steven Wilson viven una realidad alterna a la de las demás personas, por lo general son devotos apreciadores de la música que la ven desde un lente un tanto geek por más odiado que sea el término, en el que encuentran en Steven un talento perfeccionista y omnipresente digno de admiración, adicción y para algunos devoción.
La virtud de Steven para llevar simultáneamente una enorme cantidad de proyectos muy diversos entre sí, elogiada por los fans, últimamente parece haberse transformado en frustración, según los gustos personales de cada quién, se preferiría que dedicara su atención a alguno en particular, demanda que incluso para un artista tan trabajador y eficiente como Steven resulta imposible de satisfacer.
En la actualidad la banda que seguramente aparecerá en negritas en la mente de muchos de ustedes es Porcupine Tree, la responsable de originar la desbordante pasión hacia las cualidades de este brillante músico y que posteriormente tras su éxito moderado le dio la posibilidad de sustentar muchos otros proyectos anexos y complementarios.
La intención de Steven de tener tantas bandas no es un acto de vanidad y mucho menos de sobrevivencia (con el éxito de unos proyectos financia otros), sino una oportunidad de explorar ramificaciones diferentes de su pasión por el arte que practica. Es un músico que se frustra de encasillarse en un mismo estilo y está en constante evolución, situación en la que en los últimos años parece un tanto estancado pero es normal tomando en cuenta su enorme trayectoria y su catálogo de hasta 40 álbumes.
Ello sumado a su exigencia personal de hacer trabajos de calidad, determina lo vital que es para él sentirse seducido totalmente al trabajo que realiza, sea un álbum pop rock con Blackfield, experimentación de ambientes en Bass Communion, la interacción del flujo de ideas con su amigo Mikael Akerdfelt en Storm Corrosion o estar mezclando música para King Crimson o bandas como Orphaned Land, Pendulum y otras más.
El 2008 fue un punto de inflexión para él, por fin tuvo el suficiente valor, experiencia y recursos monetarios para sustentar un proyecto propio bajo su propio nombre, en el que diseño música con libertad absoluta y libre de prejuicios. Al disfrutar tanto de esa experiencia después realizó Grace for Drowning y The Raven That Refused to Sing, distanciando cada vez más su interés por volver a trabajar con varios de sus grupos anteriores, incluyendo a Porcupine Tree.
A estas alturas, Steven Wilson debe estar afrontando el dilema de qué tanto puede ofrecerle Porcupine Tree que no le pueda dar su carrera solista en términos personales, y probablemente en estos momentos sea algo difícil de responder. Para los fans está muy claro lo que pueden obtener entre uno y otro, Porcupine Tree es más acotado, convencional, dinámico, agresivo, fluido y directo con fluidos pasajes de guitarra, redobles de batería y escapes de sintetizador mientras que los álbumes solistas son aún más arriesgados, de fuerte tendencia experimental, conceptual, ambiental y de improvisación, lógicamente se interceptan en muchos puntos, pero lleva las características a un terreno que Porcupine no se atreve a entrar.
El éxito del álbum y de la gira de The Raven That Refused to Sing lo ha llevado a hacer declaraciones que apuntan a mantener a Porcupine Tree en estado de hibernación para centrarse en la grabación de su material solista. Considerando los cinco años desde el lanzamiento de The Incident se pueden despertar todo tipo de rumores acerca de la separación o desacuerdos entre el grupo, pero es cierto que los proyectos propios de Barbieri, Edwin y Wesley han tenido pobre rendimiento comercial y que el baterista Gavin Harrison por profesión es baterista de estudio por lo que no ve mermada su progresión en las pausas de la banda. En pocas palabras Wilson tiene control absoluto de las decisiones de Porcupine Tree y así como el día de hoy puede indicar que es uno su interés, mañana puede cambiar de opinión y decir lo contrario.
A final de cuentas no vale la pena pensar demasiado, históricamente es un artista de perfil egoísta e independiente que no gusta de vivir casado a un proyecto demasiado tiempo. La única predicción acertada que se puede hacer sobre su futuro es que de alguna forma u otra seguirá trabajando dentro de la industria musical.
La virtud de Steven para llevar simultáneamente una enorme cantidad de proyectos muy diversos entre sí, elogiada por los fans, últimamente parece haberse transformado en frustración, según los gustos personales de cada quién, se preferiría que dedicara su atención a alguno en particular, demanda que incluso para un artista tan trabajador y eficiente como Steven resulta imposible de satisfacer.
En la actualidad la banda que seguramente aparecerá en negritas en la mente de muchos de ustedes es Porcupine Tree, la responsable de originar la desbordante pasión hacia las cualidades de este brillante músico y que posteriormente tras su éxito moderado le dio la posibilidad de sustentar muchos otros proyectos anexos y complementarios.
La intención de Steven de tener tantas bandas no es un acto de vanidad y mucho menos de sobrevivencia (con el éxito de unos proyectos financia otros), sino una oportunidad de explorar ramificaciones diferentes de su pasión por el arte que practica. Es un músico que se frustra de encasillarse en un mismo estilo y está en constante evolución, situación en la que en los últimos años parece un tanto estancado pero es normal tomando en cuenta su enorme trayectoria y su catálogo de hasta 40 álbumes.
Ello sumado a su exigencia personal de hacer trabajos de calidad, determina lo vital que es para él sentirse seducido totalmente al trabajo que realiza, sea un álbum pop rock con Blackfield, experimentación de ambientes en Bass Communion, la interacción del flujo de ideas con su amigo Mikael Akerdfelt en Storm Corrosion o estar mezclando música para King Crimson o bandas como Orphaned Land, Pendulum y otras más.
El 2008 fue un punto de inflexión para él, por fin tuvo el suficiente valor, experiencia y recursos monetarios para sustentar un proyecto propio bajo su propio nombre, en el que diseño música con libertad absoluta y libre de prejuicios. Al disfrutar tanto de esa experiencia después realizó Grace for Drowning y The Raven That Refused to Sing, distanciando cada vez más su interés por volver a trabajar con varios de sus grupos anteriores, incluyendo a Porcupine Tree.
A estas alturas, Steven Wilson debe estar afrontando el dilema de qué tanto puede ofrecerle Porcupine Tree que no le pueda dar su carrera solista en términos personales, y probablemente en estos momentos sea algo difícil de responder. Para los fans está muy claro lo que pueden obtener entre uno y otro, Porcupine Tree es más acotado, convencional, dinámico, agresivo, fluido y directo con fluidos pasajes de guitarra, redobles de batería y escapes de sintetizador mientras que los álbumes solistas son aún más arriesgados, de fuerte tendencia experimental, conceptual, ambiental y de improvisación, lógicamente se interceptan en muchos puntos, pero lleva las características a un terreno que Porcupine no se atreve a entrar.
El éxito del álbum y de la gira de The Raven That Refused to Sing lo ha llevado a hacer declaraciones que apuntan a mantener a Porcupine Tree en estado de hibernación para centrarse en la grabación de su material solista. Considerando los cinco años desde el lanzamiento de The Incident se pueden despertar todo tipo de rumores acerca de la separación o desacuerdos entre el grupo, pero es cierto que los proyectos propios de Barbieri, Edwin y Wesley han tenido pobre rendimiento comercial y que el baterista Gavin Harrison por profesión es baterista de estudio por lo que no ve mermada su progresión en las pausas de la banda. En pocas palabras Wilson tiene control absoluto de las decisiones de Porcupine Tree y así como el día de hoy puede indicar que es uno su interés, mañana puede cambiar de opinión y decir lo contrario.
A final de cuentas no vale la pena pensar demasiado, históricamente es un artista de perfil egoísta e independiente que no gusta de vivir casado a un proyecto demasiado tiempo. La única predicción acertada que se puede hacer sobre su futuro es que de alguna forma u otra seguirá trabajando dentro de la industria musical.
