Nothing
Guilty of Everything

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Uno de los géneros musicales que en los últimos años tuvo un gran resurgimiento fue el shoegaze, este sonido popularizado en los noventas por bandas como My Bloody Valentine y Slowdive. Guitarras sumergidas en excesivas distorsiones, vocales difuminadas, escondidas entre los ecos de los demás instrumentos y una atmósfera melancólica y nublada. Todas esas características las escuchamos implementadas en un gran número de bandas en la escena indie rock, además del regreso de las dos bandas citadas anteriormente y de otras como Medicine.
Entre todas esas bandas adentradas en este estilo son pocas las propuestas interesantes en el rock, más recientemente la banda Deafheaven realizó una fresca combinación entre este estilo y el black metal, un sonido difícil de imaginar que resultó ser bastante interesante. Ahora surge Nothing, originarios de Philadelphia, retomando el estilo shoegaze de una forma oscura e intensa, adentrándonos en una atmósfera pesada y tormentosa que al mismo tiempo se presenta melodiosa y armónica.
Cabe destacar que Domenic Palermo, guitarrista y vocalista de Nothing, tocaba antes en dos bandas de hardcore, Horror Show y XO Skeleton, y aunque ese estilo no está precisamente explícito en la música de Nothing, hay un sentimiento punk que se puede leer entre líneas, una furia perceptible a través del uso de ruido sobre rock que se siente denso y pesado, a pesar de las delicadas y suaves vocales.
Guilty of Everything, el álbum debut de Nothing, es un compilado de canciones que colisionan entre guitarras súper distorsionadas con el clásico sello shoegazer, notas que se difuminan entre sí entre intensificados efectos y una melancolía inevitablemente presente. La apertura “Hymn To the Pollory” comienza con una quietud que pronto hace efervecencia a un post rock oscuro y excitante. En “Bent Nail”, uno de los sencillos del álbum, pasa un fenómeno distinto, comenzando con bastante movimiento el track después muta a una maravillosa sección saturada de sonidos y voces fantasmales.
Es completamente imposible no escuchar a My Bloody Valentine o a Slowdive en cada canción del álbum, pero más que ser algo negativo, Nothing contó con la capacidad de impregnar un sello distintivo a un género fácilmente imitable. Guilty of Everything es una buena propuesta en cuando a shoegaze respecta, hay un peso intrínseco en su música que contrasta con las hermosas guitarras, sin embargo hay un elemento repetitivo que está presente en la mayor parte del disco, que hace sus partes poco reconocibles y en ese aspecto debilita lo que pudo ser un gran debut.
