Lykke Li
I Never Learn
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Son pocos los álbumes tan explícitos en su propuesta, como I Never Learn de Lykke Li. El tercer material de la cantante sueca es la grabación de un tiempo de duelo por una relación fallida, con todas las reflexiones, recriminaciones, decepciones, arrepentimientos que vienen de por medio y que terminan en falsas conclusiones de no volver a amar de nuevo como dice el título de su séptimo tema “Never Gonna Love Again”.
Los discos centrados en esta temática son un cliché, pero I Never Learn no es minimalista únicamente en esta cuestión. El diseño de su producción es sombrío, simple y detallista, expresa sonoramente la desesperanza del sentir de las letras. La voz de Lykke está trabajada como un instrumento, con todo el procesamiento necesario para obtener un matiz de ella y darle cohesión con los incoloros ambientes que vienen de la instrumentación de fondo. Todos los aspectos que se escuchan o se ven (arte gráfico) están faltos de vida, color y esperanza, son la concepción de un proyecto claramente definido y elaborado entorno a un objetivo.
Es un álbum pop que rema en dirección contraria al pop ordinario, no busca ser agradable, bailable, ni confortante; sus intensiones son oscuras, quiere arrugar el corazón, apagarlo para no tener que sufrir de nuevo y reducirlo a sus funciones vitales. Lo que sí conserva del género es la sencilla estructura e idea de su música, con escuchar el primer minuto de un tema se revela todo lo que hay que conocer de él, no vienen grandes cambios, se respira con fluidez. Los coros son evidentes, monótonos y sobre usados, esto reduce completamente la expectación de las composiciones, pero como consuelo lo hace de manera agradable.
Lo más difícil de I Never Learn es entender su esquemática, una vez comprendida, es lineal y apreciable. Lykke Li nunca ha sido entusiasta de mostrar su voz con soltura, le gusta presentarla cautiva, atormentada y limitada, eso la encasilla demasiado en un concepto y la hace inflexible pero finalmente es lo que ella desea, es una decisión lógicamente consciente.
Ha realizado tres discos de estudio con una idea similar, incluso son referidos como trilogía, este último está aún más cercado que los anteriores, pero aunque todavía no llega a cansar el estilo de la artista, debería ser importante para ella dejar de arrinconar su estilo y diversificarlo, para revelar diferentes facetas de su personalidad en sus próximas entregas, antes de llegar fatigar con el mismo ángulo siempre.
Por lo mucho que se trató de encapsular el álbum, se siente que todavía no se logra al punto de relucir del todo la capacidad de la artista. Sin embargo y a pesar de sus limitaciones, I Never Learn brinda la experiencia que pretende dar. Son buenas y concisas canciones diseñadas para ser escuchadas sin pausas en estado solitario, con la consciencia y la voz de Lykke como únicos acompañantes.