Jack White
Lazaretto

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El multifacético músico Jack White a sus 38 años de edad tiene poco que demostrar a una industria tan demandante y competitiva como la musical. La raíz artística de White nació de su admiración por el blues más puro, de aquel que es necesario estudiar historia para ubicar a los personajes, y de ahí, su curiosidad e intereses lo llevaron a implementar rasgos del rock y del pop a su música.
The White Stripes azotó con un manotazo de nostalgia a la industria en los 00’s, trajo memorias del predominio que solía tener el talento sobre las dependientes técnicas de producción que tanto cegaron a los artistas de una época reciente. Su estilo era la mezcla de un blues, garage y rock imperfecto, caracterizado por un sonido desequilibrado, ruidoso y con la versatilidad de improvisación que sólo un dúo proveía.
Como complemento a su proyecto primario que era The White Stripes, Jack White fundó dos bandas adicionales que fueron enormemente interesantes, The Raconteurs su lado pop rock y The Dead Weather un grupo de blues psicodélico. Una serie de complicaciones y decisiones personales encaminaron al músico a suspender sus proyectos pasados y comenzar a trabajar como solista, decisión que creó tanta expectativa como reticencia en sus más arduos seguidores.
Blunderbuss su carta de presentación a la nueva era Jack White, tuvo un recibimiento positivo aunque no alcanzó una reacción unánime de satisfacción en los fans, estuvo falto de crear la clase de intriga que generaliza el catálogo de este talentoso artista. Dos son las causas que podrían explicar la razón de ello: la primera es su falta de cohesión y la segunda su producción lúcida, pulida y nítida.
No debería ser sorpresa que un artista tan enriquecido en influencias como Jack White se diera el gusto de recapitular los estilos que lo forjaron como músico en una colección de 13 temas, pero toda obra requiere estar definida para las transmisión de su mensaje y en Blunderbuss dio la sensación de confusión y falta de dirección, fueron buenas canciones puestas en un panorama ambiguo.
La producción quebró la filosofía que venía promulgando desde sus inicios, dejó de ser sucia, dispersa, lo-fi, y por primera vez optó por un sonido sólido y claro. La consecuencia se hace sentir en el álbum y en las composiciones, las hace más estructuradas y restringidas, aunque claro, manteniendo la firma que viene acompañada como añadidura en el nombre de Jack White.
La impresión inmediata que da Lazaretto es que trabaja en enderezar estos dos aspectos, vuelve a colocar la distorsión de la guitarra en el eje de la mezcla y vuelve a disfrutar de estimularla con notas e improvisaciones. No todas las canciones hacen uso del instrumento, pero cuando lo hace está revitalizado y fulgurante, poseído en su lucha por su dominio. Los temas serenos tienen una presentación menos filtrada que en el pasado, la presentación es más natural y orgánica, las vocales se desenvuelven con ocurrencia, como solía escucharse en The White Stripes.
En sí, Lazaretto no es muy diferente a Blunderbuss, la idea es la misma, solo que White se aprecia más suelto y seguro, la restricción que se escuchó en su debut se desató y volvió disfrutar de experimentar con rarezas en las melodías vocales y de dar giros inesperados a las composiciones. La discriminación de sus ideas más alocadas no hace acto de presencia en Lazaretto y eso se interpreta en la recuperación de la frescura que le pertenece y le caracteriza.
Lazaretto viene a zanjar las dudas de los escépticos, su proyecto solista tiene un sonido y estilo particular independiente a la nostalgia de su pasado, indeleblemente tiene facetas de sus tres proyectos pasados ("Three Women" - The Dead Weather, "Alone In My Home" - The Raconteurs y en especial de The White Stripes). Después de todo hablamos del mismo individuo, pero canciones como “Lazaretto”, “Temporary Ground”, “Just One Drink” claman la facultad de White para conservar su flexibilidad como artista sin reciclar viejas ideas.
Por redundante que pueda sonar la oración, Jack White es tan aficionado a la música a como es músico, una obviedad que muchas veces se da por sentada pero que con el paso del tiempo se comprueba falsa en cantidad de veteranos. White mantiene el respeto y la pasión con la vigencia del primer día que descubrió la música y con ello realiza Lazaretto, uno de sus álbumes más íntegros, eclécticos y vigorosos, tres cualidades difíciles de reunir en éste y cualquier tipo de arte.