Lana del Rey
Ultraviolence

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Lana del Rey erigió con perfil relativamente bajo de la escena indie para afrontar un éxito comercial notable, tal vez a corto plazo no tendrá la clase de impacto que se crea en la escena pop a base de chequera y control de medios de promoción, pero se figura como una artista seria, creíble, talentosa y con una base sólida de seguidores no influenciados ciegamente por la imposición de la radio y la televisión.
Born to Die fue su escaparate a los oídos de millones de personas. Su romántica y elegante propuesta pop a base de acompañamientos de cuerdas, ritmo y delirantes vocales, definieron un estilo que corteja más a la música del pasado que a la del presente. Lo último que necesita la industria es otra artista exhibicionista, polémica que antepone el hambre de fama por cualquier clase de talento, y ahí es donde Lana entra a atender otra clase de gustos un poco más sofisticados.
Ése álbum que la acercó a los linderos de la fama sufrió de varias inconsistencias, la más notable es la diferencia de calidad entre los sencillos y el resto de los temas, así como la inseguridad de no tomar enfoque en un estilo particular, de repente se aprecia su interés de apelar a más mercado haciendo uso de canciones vacías y genéricas.
Ultraviolence, aparece tras una formidable estrategia comercial que maximizó su expectativa al tope de su potencial gracias a la constante revelación de pequeñas porciones de información para mantener a sus fans al borde de la emoción hasta el preciado día de su salida.
De esta nueva producción discográfica, la mayor incógnita que surgía era hacia dónde decidiría finalmente Lana encaminar su estilo después de probar las tentaciones de la radio y la popularidad. La inclusión de Dan Auerbach de The Black Keys ejerciendo la función de productor dio alguna pista, pero no fue hasta escuchar Ultraviolence completo que se puede aplaudir la decisión de la cantante de elaborar un álbum serio, concreto y enfocado.
La música evoca la típica tristeza, el anhelo y la dependencia que acecha a Lana, esta vez cautiva en una paleta monocromática como ilustra correctamente la portada del álbum, así es como se siente la música. Dejó en el olvido los arreglos bruscos o llamativos, los beats estruendosos y se estandarizó una producción discreta, simple y, como acostumbra, regida por su hermosa y melodiosa voz que prende del hilo de sus deseos amorosos.
El escenario musical que presenta Ultraviolence es un desierto de desolación inconmensurable, en el que Lana divaga completamente abatida, sin brújula, sin la capacidad de discernir entre el amor y el dolor. Ocurren momentos de violencia, drogas y obsesión entre los episodios líricos del álbum, es un circulo vicioso de decadencia fundamentado en nombre del amor.
La preponderancia en el uso de guitarra y el sonido orgánico de la batería tienen repercusiones importantes en la calidez del disco, retiraron la matiz ostentosa y plástica de su producción pasada. Esta nueva cara sonora de Lana le da el tinte a declive que suele ser referenciable al rock, le da contexto y credibilidad a sus palabras. Esta vez, Lana no tiene la presencia de una estrella pop en la mezcla, se acerca al sonido de una banda en conjunto, todos los instrumentos se encuentran más equilibrados y eso no logra ser impedimento para que su figura resalte por su fineza, categoría y talento a la hora de poner en uso sus cuerdas vocales.
La mayoría de las melodías que componen este material son sensacionales, irrumpen con lo reiterativas que son las letras, por lo complaciente de la instrumentación se disfrutan sin distracción. Es cierto que no se incurre al mismo nivel de creatividad y escrutinio en las piezas finales pero el concepto del disco fue lo suficientemente bien trabajado como para sopesar sus más de 50 minutos de duración.
Ultraviolence es un manifiesto de dónde se encuentran establecidas las prioridades de Lana. Es un avance en su concepción artística y su proclamación de autonomía en un estilo de pop clásico que la aleja de las comparativas con respecto a las frívolas divas que desvalorizan la música pop.