White Lung
Deep Fantasy
Calificación
Somos ÍDOLOS
# de críticas
Calificación
usuarios
La banda canadiense White Lung lanzó en el 2010 It’s the Evil, un magnífico álbum debut en el que comenzaba a marcar sus pasos entre el punk y el post hardcore con canciones que, aunque apenas pasaban de los dos minutos, eran notablemente imaginativas y desafiantes. Algo similar ocurrió con su segundo álbum de estudio, Sorry, con temas que no sólo eran ruidosos y rápidos sino también memorables. En ellos la banda demostraba que estaban consciente de la importancia de las melodías, y que no solo eran capaces de lanzar acordes como golpes a nuestra cara, sino que esos acordes, llenos de fiereza, tenían una estructura, una sensibilidad pop en las melodías y unas letras resonantes y provocativas.
Deep Fantasy, el tercer álbum de estudio de la banda le hace honor a estas cualidades que han hecho del punk rock de esta banda algo tan fresco y especial. Pero a diferencia de sus trabajos pasados, la calidad del sonido en esta nueva colección de canciones ha aumentado, la producción ha expandido la paleta sónica de la agrupación y ha dejado de lado esa compresión sonora que antes los identificaba.
Este nuevo disco es incisivo y brillante, y cada una de sus canciones lo comprueba. Desde la apertura con el primer sencillo, “Drown With The Monster” la furia comienza a fluir, este tema vuela con una impaciente y palpitante energía, explotando cada instrumento con furia y determinación. Y en ella, como en todos los demás temas, Mish Way, la cantante, reluce sobre todas las cosas.
Mish tiene una potencia extrema que se traduce en gritos, en aullidos calculados y bien ejecutados; su voz es estruendosa y caótica, pero dentro de ese caos de palabras volando encontramos forma y fondo. Las líricas son una parte esencial del álbum, en ellas Mish trata con diversos temas emocionales y sociales, en algunos desde su particular visión feminista, ya sea la depresión, el abuso de poder, abuso sexual o inconformidad con la imagen del cuerpo. Las palabras y la convicción de Way le dan un giro emocional intenso y una carga política a la música que la hace aún más pesada y atractiva.
De igual forma la instrumentación es sumamente destacable; la guitarra de Kenneth William corre a toda velocidad, sus notas crean una ambientación maniaca que sólo puede atribuírsele al punk rock más severo; su guitarra no perdona ni un segundo y William galopa tan rápido y complejo como le es posible transformando energía pura en sonido. La batería, a cargo de Anne-Marie Vassiliou es gruesa e incesante, con golpes que van desde lo más hardcore hasta el pop punk.
En conjunto y como toda buena banda de punk, White Lung es la práctica de la composición de música cargada, hasta la médula, de enojo. Pero no son el tipo de banda que solo quiere golpearte con su agresividad, sino que logran adentrarse en terrenos humanos más críticos y reflexivos que logran dejar un impacto mucho más profundo en quien los escuche.