Aphex Twin
Syro
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Cuando observamos una función de fuegos artificiales durante cualquier celebración donde estos sean un momento especial, la vista experimenta uno de los placeres existentes más extraños desde la invención de dichos artefactos. Siempre llama la atención pensar en fuegos artificiales pues ellos tienen siempre una peligro inherente y, sin embargo, causan la admiración de todos cuando estos se encienden para crear shows de luces y formas.
Syro -el nuevo disco de Aphex Twin- es al sentido del oído lo que los fuegos artificiales son para la vista. En el disco descansa la misma entrega de sorprender en lo sublime que toca periféricamente al peligro. La complejidad de las formas y estructuras creadas a través de los ritmos inextricables y bien pensados en la mezcla, siempre técnicamente imposibles de mejorar, hacen de Syro el álbum casi perfecto.
Pero la complejidad de las cosas -así sin más es muchas veces muy amenazante. La abstracción que guardan las piezas musicales incluidas en Syro es infranqueable. Pero por eso volvemos a la afirmación anterior en la cual la metáfora de un espectáculo de fuegos artificiales ayuda para comprender, aunque sea parcialmente, lo que este álbum es. Porque un show de fuegos artificiales, si bien puede causar impacto y miedo entre los asistentes, sobre todo si estos son pequeños, también pueden causar la euforia y el desenfreno de la alegría en otros. Y ahí Syro obtiene su fuerza.
El material es sin duda el más ameno de los discos del productor británico Richard D. James. Las circunstancias de su creación quizás ayudaron a abordar este planteamiento ya que al británico, como padre de familia y ciudadano también común, le tomó 13 años en volver a publicar un disco de estudio completo, esto desde su interesantísimo Drukqs del 2001. Pero el regreso sigue siendo violento; el uso de sintetizadores magistral; la hora y cuatro minutos de duración: quizás excesiva pero suficiente para afirmar que Aphex Twin sigue siendo uno de los proponentes de la música IDM más interesantes de los últimos tiempos.
Los títulos incluidos en este material no tienen sentido específico si no sabemos nada de procesos de producción musical, instrumentos, procesos de mezcla y modelos de sintetizadores. El caso de “CIRCLON6A [141.98][syrobonkus mix]” es un caso ejemplar. El secuenciador modelo ‘Cirklon’ de la marca Sequentix crea exactamente los efectos, ritmos y ambientes que pueden escucharse en el tema a partir del sampleo de archivos MIDI que van siendo reproducidos y mezclados en el aparato: cosas de DJ’s y productores. Sin embargo, el producto final es realmente un canto producido por un aparato y Aphex Twin crea cosas con aparatos que muy pocos artistas en la historia del mundo de la música han logrado.
Syro sirve para experimentar con el oído. Para hacer “pensar” al oido. No tanto para seguir el ritmo con el cuerpo, como cuando uno se pone a bailar en medio de la pista; sí para hacer que el oido y la mente dancen. Por ello, el disco de Aphex Twin es un digno ejemplo de lo que la tecnología puede seguir haciendo para el desarrollo de las facultades del hombre. A través de los movimientos, el artista nos lleva a su mundo de flojos electrónicos y cargas eléctricas. Sin embargo, este no es un disco para pasar un buen rato en el sentido de la relajación y la comodidad. El álbum exige, por necesidad, su escucha atenta. Ahí es donde Aphex Twin puede caer en el juego de lo sobre-pensado y sobre-buscado.
Canciones recomendables: “minipops 67 [120.2][source field mix]”, “CIRCLON6A [141.98][syrobonkus mix]” y “180db_[130]”.