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La controversia del Bob Dylan comercial

La controversia del Bob Dylan comercial

Foto por :Getty Images

La gran fiesta que representó el Super Bowl 2014 no terminó sin dejar resaca de por lo menos dos sucesos inesperados y desagradables fuera del ámbito deportivo; uno de ellos fue la fuerte presencia de Bob Dylan en la parte comercial del juego y el otro la simulación de los Red Hot Chilli Peppers en escena.

Es conocido por todos que cuando se habla de tan magno evento como es el Super Bowl se habla de uno de los pocos sucesos mediáticos que son capaces de centrar la atención de más de 115 millones de personas frente al televisor; y que ante los ojos de empresas multimillonarias es una oportunidad dorada para posicionarse en la mente de sus consumidores, en especial de la cultura estadounidense al estar hablando de un deporte como el fútbol americano.

Bob Dylan, probablemente la única figura musical comparable en relevancia al cuarteto londinense reconocible por todos, The Beatles, prestó su persona y su música en un par de comerciales del evento deportivo, creando como consecuencia una fuerte reacción por parte de sus seguidores y del público en general.

En el primero presto la canción “I Want You” de su emblemático álbum Blonde on Blonde, para expresar el deseo de un simpático oso en un comercial de la marca de Yogurt Chobani, que lo lleva al punto de asaltar una tienda en búsqueda de su codiciado antojo. Prestar la licencia de uso de una canción seguramente sería algo novedoso en la época de la composición pero es algo común en estos tiempos, en los que una industria fracturada se vale de alternativas para compensar la pérdida de la venta de álbumes.

El segundo comercial es el parte aguas de toda la controversia entre los fanáticos de Dylan y las personas de espíritu nacionalista, por la aparición del venerado personaje y las palabras que predica alejadas del pensamiento por el que era conocido: “Is there anything more american than America?” o “You can’t fake true cool”.

Aunque se encuentran una serie de declaraciones que dieron lugar a polémica, como por ejemplo escucharlo presumir de la mano de obra de su país considerando que Chrysler es una empresa adquirida por el corporativo Fiat de Italia (dos temas realmente aislados) o la forma en que etiqueta a Asia en el armado de celulares. Lo que en verdad molestó a muchas de las personas es presenciar a un vocero y crítico de las condiciones sociales de los 60’s siendo manipulado o seducido a prestar su imagen y su voz a un corporativo, por supuesto a cambio de una remuneración económica.

La promoción de marcas a través de la aparición o prestación de canciones ha sido un tema profundo de debate por todas las partes suscitadas el artista, la empresa y los fanáticos. Artistas del calibre de Neil Young han manifestado su opinión al respecto, en lo que se resume como una falta a la integridad del artista, pero también es considerable el hecho de que los tiempos cada vez son más competitivos y la industria más frágil con la entrada del internet, por lo que los grupos relativamente nuevos que no son respaldados por disqueras comerciales buscan posicionarse en la escena haciendo uso de cualquier medio y es innegable la penetrabilidad de la publicidad por televisión.

Tampoco es la primera vez que se presta a salir físicamente en un comercial de televisión ni siquiera el primero para una marca de carros, haciéndolo antes para Cadillac en el 2007 o para Victoria’s Secret en el 2004. En ninguno de ellos pronuncia un texto tan extenso y mucho menos de una filosofía tan nacionalista como el de Chrysler, y tal vez de ahí puede provenir la polémica recepción de esté. Lo que es un hecho es que no es la primera vez que lo hace y que comenzó en una etapa muy avanzada de su carrera.

Nadie puede entender el interés que habita en una persona como Bob Dylan, que tiene el reconocimiento del mundo entero y una implícita solidez económica para comerciar su arte, pero tampoco recae en nadie el juicio para decidir las acciones que debe tomar un músico dueño de su obra. Por el oficio que desempeña en su trabajo tiende a crear un vínculo emocional que se vuelve personal en quién lo aprecia y por ello cada acción que toma parece afectar sentimentalmente a las personas, pero aunque la música es un arte hay que recordar que también es un trabajo, en este caso su trabajo y las canciones de Bob Dylan seguirán intactas antes o después de un comercial de televisión.
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